viernes, 27 de enero de 2012

y tú.

Las sobras aparecen en mi cuarto y no dejan dormir,
Mil sobras aparecen y empiezan a tirar las cosas de mi cuarto.
Mil “gatos negros” tan sigilosos parecen atacar
Uno se esconde en mi cama otro parece ya saltar.

Puros susurros entre los segundos no dejan ni pensar,
Puros susurros que absorben mi mente no deja ya dormir
¿Qué es lo que pasa? En esta noche que tan pacífica quiero ser
Pero mil sombras confabulan para a mí desaparecer.

Luz en mi cuarto, la cama me he de levantar
He de espantar a las sombras pero estas han escapado ya.
Pienso un segundo, diviso un susurro que parece atacar,
¿Qué es lo que pasa?, ésta noche tan pacífica quiero ser.

De las esquinas se escurre la locura,
De las paredes se profana el amor
Murmullos de mis labios empiezan a florecer
Murmullos extraños llaman a las sombras que parecen retoñar.

Una batalla de sensaciones empieza a suceder,
De mi cabeza un espía vigila mi sentir
Ocurre que salen, de pronto diviso mil palabras fuera de mí.
¿Qué es lo que pasa? Cuando lo privado vuela y se casa.


Unas tatúan un nombre que conocido suele ser,
Otras dibujan un rostro, sus ojos brillantes resaltan y atacan a mi corazón
Un mar de besos, suspiros, carisias empieza a ser
Las palabras se forman y empiezan a sonar.

Entre gritos, suspiros y besos una está de más
Tan disonante, imperfecta se escapa y en el viento ya no está
Es contraria sublime de otra y sé que en sus ojos está
Cuando toda palabra concretan mi noche creo ya no hay más que pensar.

Tantas palabras concretan mi suerte y mi realidad.
Una llamada sorpresa despierta mi encanto y verdad.
Suena su voz tan hermosa y todo se empieza a limpiar.
Una palabra se escapa y llega hasta su hogar.

Mil horas pasaron entre las palabras y las ingratas ya se van.
Su voz que suena calma mi locura, ella ya durmió.
Un te extraño se escapó y a sus oídos aturdió.
Llamó porque sabía que era locura quien lo alebrestó.

Como conoce bien a ésta mujer,
Pronto buscó sus palabras en su pared
Entre susurros unidos, las palabras se unieron:
Las almas, los brazos y los labios.

miércoles, 25 de enero de 2012

estupidez

¿Porqué seré tan estúpida?, ¿Porqué pretendo ser algo como un pinche “farol”?... ¿Porqué tiendo a ser tan, pero tan estúpida?. Alguien que me responda ¡¿Porqué soy tan estúpida?!. Yo misma me responderé:
Desde unos años para acá en mi vida ha rondado la estupidez. La primera fue tener todo en la vida. Como una reina era yo: hablaba y todos me obedecían. –Señorita, disculpe, ¿porqué fuiste tan estúpida?. La segunda estupidez (una muy grande) fue toparme con la persona más asquerosa que he conocido. Sí, ella hizo que creyera tantas cosas y allí va de nuevo la pendejes: lo creyó. Y entonces, se lanza ella sola al precipicio.
-Ay!... ¿qué no te dije que no supieras?. Eres estúpida.-
 Y así… así vagando se encuentra entre la estupidez y la lucidez. Vaga entre mil vacíos y vagas esperanzas plásticas. Nunca ha descubierto la verdad. Y si esa estúpida señorita sigue diciéndose estúpida jamás llegará a encontrar la verdad.
Y entonces cuando empieza (patéticamente) a llorar empieza a golpear su ego (aun más) y a destrozarse y entonces es cuando dicen: ¿Entonces qué resultó ser ella? Una patética. Y nunca ha descubierto la verdad y si sigue escribiendo estas líneas tan estúpidas que siguen haciendo que se vea más patética, nunca se conocerá de lo que es capáz. Nunca conocerá que pudo hacer algo en vez de mentarse la madre, quedará siempre en el “entonces” para causar lástima y, si esto tanto purga en tu alma, entonces porque te inclinas a que te digan eso, a que te digan que no puedes seguir con esto porque no eres la brillante que pudiste ser.
Palabra que abunda en mi vida: Pudo ser… Porque no saltar y saltar fuerte de la gran montaña. Que no saltes porque los demás, que están en la mar, te digan que saltes, ni voltees atrás cuando sabes que eres una cobarde. ¡Salta porque deseas saber de qué eres capaz! Capaz para restregarte en la cara que eras una verdadera estúpida por decirte así. Restregarles a la cara las acciones en, las que pensaban, que eras la típica chica estúpida. Ve y diles a los demás lo mucho que estuvieron equivocados al burlarse de ti. Pero nunca se los digas, siempre díselo con acciones. Porque si te crees un espejo, refleja la luz, porque si crees que eres el viento, azótalos contra el muro, porque si eres amor, arráncalos de su ignominia sentimental, porque si te crees que eres superior a ellos, ten la humildad de saber que eres muy estúpida al no saltar y ser lo que no eres.
¡¡Vámos!! ¿A poco crees que no puedes hacer eso?, sabes que esta protagonista es una soberbia. Sí, una soberbia porque dice y hace lo que no puede demostrar. Si eres capaz de saltar, salta porque tu corazón no puede más estar en tierra, salta porque ya te hartaste de caminar, salta porque ya quieres volar y quieres pensar. Sólo salta porque es necesario en ti, no hay otra sensación que no sea saltar y ser lo que uno es. No saltes porque te pegaron en tu “hermoso” ego de farol.
Mientras más estupidez en tu cabeza exista, menos conocerás la verdad de lo que eres capaz. Eres capaz de muchas cosas. Que no te hagan llorar, enojar, o pretender ser soberbia. Salta porque quieres empezar a volar y hazlo ya, porque la vida se te va.

viernes, 13 de enero de 2012

allí tu...

Buscaba, buscaba. Algo tan dentro que se enconchaba, no fluía, no dejaba de esconderse. Pero buscaba, por dentro, por fuera. Sin razón y con cuidado. A lo largo y a lo ancho, a lo parco y a lo barroco, pero nada salía. No había molde alguno, ni luz, ni razón. Quizá no debía de buscar, quizá ya estaba a fuera pero no sabía. ¿Qué si ya se me agotó o perdió?... no, aún está allí… espero.
Veo de un lado para el otro. En la noche, en el día, en el agua que tomo, en la pared blanca y… nada. En una flor que quedó congelada, en un espejo polvoriento, en una película, en una cobija de lana, en mis ojos y en mis labios y nada.
Me quedo acostada en mi cama y cuento días y recuerdos para pensar donde habré perdido lo que ahora necesito. 248 días que empiezo a recordar. Busco en cada día y recuerdo cuando lo tuve, cuando pasaba entre mis manos, cuando lo encontraba en mis ojos. Los días que no estaba pero siempre lo encontraba entre mil letras esporádicas. En la noche, entre el viento, en el vino, en el azúcar.
Busco en el pasado y en el futuro. En el pasado muy atrás, siempre fue perpendicular el andar, en el pasado antes del día 248 el paralelismo fue lo indicado y, lo que no se pensaba nunca, la especialidad. Siempre lo he encontrado entre risas y entre especialidades. Creo que alguna vez me lo comí… fue divertido.
Antes no tenía frio y creo que me veía bien. Te juro que busco y busco y no encuentro. Antes me salvaba del calor… o quizá era como un fogón andando por entre mil paisajes. Siempre hizo de mi vida un lugar diferente: entre lo desconocido, entre mil especias, entre lo grande, lo simple, lo infantil, lo maduro. Entre la transparencia y pureza.
Las estructuras nunca las respetamos. Sí! Ya busqué por allí, pero ¡no he encontrado nada!. Busqué entre el sonido, entre mi voz, mi guitarra donde creí que lo encontraría, entre los silencios, en mis manos… nada.
Sabía no café El. Él sin simple era cuarto El. ¡Sí! ¡También busqué al derecho y al revés! Entre lo que no se entiende y lo que es totalmente obvio. Busqué en la parada de mi camión y entre miles de miradas. Busqué entre piezas musicales y entre sus letras. Pero nada tenía sentido. Entre las teclas del piano, entre la delgada cuerda de la guitarra, entre un susurro de canto. Pero en cualquier momento, objeto, paisaje, ente, cosa… en ninguna parte no lograba encontrar lo que tanto buscaba y añoraba.
Abrí mis cobijas entre todo el frío y el calor de mi cuerpo se esparció en el cuarto creando vapor en mis ventanas. Allí te quise buscar, entre todo ese vapor, entre todo el frío, entre todo lo cálido y entre el amanecer.  Y encontré la mirada.
Llegó el amanecer y el sol se coronó. Mi taza de café humeaba y, aún en pijama, veía como la ceremonia del sol empezaba. Se iluminaron mis ojos y mi cuerpo. Mi café me calentaba mis manos y mi cara. Deleitaba mi aromática infusión: encontré el sabor.
Despojándome de mi placentera flojera, me metí a bañar. Me quité mi pijama y, lagañosa, me metí al baño tibio. El agua caía en todo mi cuerpo, los poros de mi piel brotaban si cesar absorbiendo el aroma de los mil aromas de los jabones. Salía vapor del agua caliente y se mezclaba entre los mil aromas. Entre tanto baño encontré las manos.
Y entonces me asusté, entonces dije: ¡caray! ¿Qué serán aquellas todas esas cosas que vi?, tengo el presentimiento… pero… es imposible…
Ya entrando el día relataré la aparición:
Habiendo puesto mi teclado en pose para tocar y yo para cantar, abrí mi estudio con una escala (entonces vi la sonrisa). Entonces entre tanto estudio y canto, entre mi más esfuerzo de voz y melodía, entre tanta pasión y locura, entre tanta ilusión y cariño, entre lo real y mi mundo. Entre todo el viento que salía de mis labios, el esfuerzo corporal al cantar. Mis dedos que se entrelazaban entre el piano y mi voz. Entre la letra de la canción. Entre la entrega, el sudor, el amor y la fidelidad. Entre todo mi mundo que amo y no dejaría: Lo encontré… allí, sin prejuicios, llegado de una utopía.
Estaba allí, lo que tanto buscaba, lo que siempre busqué en todas esas miles de cosas y miles de sitios y entes y pensamientos: de la pasión, del amor: Llegó. Está aquí conmigo…
Lo vi y sonreí.


jueves, 5 de enero de 2012

Pez... para ti, desde el fondo de mi mar...

Nunca he pensado que mi vida sea de estructuras, de ideas que se plasmen y se realicen con tanta mesura en su razonar. Siempre he pensado que es todo lo contrario.
Desde que era un huevecillo aprendí que la corriente es traicionera: es dura y fría; es templada y suave. Cuando nací no hice otra cosa más que sobrevivir, nadar y aprender a alimentarme. Crezco y caigo en cuenta que nada ni nadie estarán para mí. Nadie crea mis estructuras y sólo, un pez en toda esta inmensa y abrupta agua, tiene que vivir.
 Soy un pez de agua dulce, pero mi sueño es ir al mar. Me dice muchos, que el mar es el lugar más extenso, bello, maldito, soberbio, precioso, noble, sublime y natural que puede haber. Pero todos dicen: ¿Qué harás tu allá un simple pez de agua dulce?.  Otros me dicen: ¿Tú, ir al mar?, ¡pero si eres un pez de pecera ¡no eres más grande que una barracuda. Sí, no seré para el mar, pero el mar será para mí.
Pude no tener estructuras para que, al subir la cascada, no me coman los osos. Tuve mucha suerte e intuición. Pero como ves… no es todo en la vida. Las pasiones no lo son todo.
Mil peces andan nadando por allí, dos que tres se han quedado. Uno de ellos, me enseñó que las aguas árticas no lo son todo. Me enseño a buscar un hogar, a comer de una manera sana, a amar el clima templado, a querer nadar por la libertad. Era un pez espléndido. Sus escamas eran brillosas, herida que tenía, herida que cubría, porque su luz no tenía igual. Su calor y cariño tampoco. Su carisma hacia que la vida de un simple pez fuera más cariñosa y visionaria. No puedo decir lo mucho que amé a ese compañero de trayecto, fue el mejor pez que he tenido en mi vida.
Cuando llegó el momento de partir, las pequeñas lágrimas plateadas se salieron de mis ojos negros. No puedo evitar llorar cada que me acuerdo de él. Siempre fue y será un gran, gran pez. Sólo de recuerdo tengo su brillantez, su calidez y su fortaleza. Un pez que todos deberíamos valorar. Yo siempre lo amaré.
Pero entre todo ese camino, siempre viene el atascadero. Una cuenquita de de lodo no me soltaba y gritaba a mis oídos las más puras maldiciones. Gusanos por aquí e insectos por allá. No comí, no dormí, no dejé que la fuerza del lodo me absorbiera. Luché, nadé, lloré, me perdí en la misma herida. Pero una vez, cuando nadie se acordaba de mí, de esta estúpida pez, salió un algo, nunca supe que fue; desperté y, como si fuera el primer día del atascadero y nadé, sin parar, sin dejar de tener fuerzas, nadé con tanto coraje que las lágrimas plateadas se salían y se volvían sangre. Sí, lloré sangre, tanta desesperación de salir, que nadé y lloré sangre.
Quiero que algún día que nades por estos lares, este mar tan bello y puro, tan soberbio y maldito, te acuerdes del destino. Cuando “destino” llegue, yo estaré allí.
Pez bronceada, de ojos ámbar. El mar te espera, el mar te arropa. Nada entre algas, nada entre arena. Pez sueña, Pez nada, Pez realiza, Pez pura: Constanza… ama.