La mirada cansada estaba posada en la ventana, la lluvia fingía lo que no podía sacar de sus ojos. ¿Pero cómo acabó en la desgracia de la vida?, ¿cómo reventó en la mierda?, señorita las palabras de su boca se caen llenas de pestilencia.
No escribo largo, ni corto. Hoy tengo ganas de escribir de manera corta pero profunda. Hoy es día para desahogarse, para el descanso del alma, para embriagarse, para llevar los sentidos fuera de sus órbitas; para levitar sin meditar.
Como un fiel predicador de la vida voy, ando y converso con los humanos, hablo de que en esta vida nada es bueno y nada es malo, no hay una verdad absoluta, no hay justicia. Como fiel feligrés de la vida ando caminando. Ahora ¿Cómo ese mismo fiel predicador no se digna a pararse a la capilla que le corresponde?. Dime ahora: ¿Le crees, a pesar de su falta al Dios del que te habla?.
Destino: ¡Cómo te atreves a mirar a los ojos a los amigos fieles de tu vida, a tus padres, a tu familia, al hombre que te ama!. Tú no te dignas ni a mirarle a los ojos al Destino, a la vida, a TU vida.
Feligresa: … Destino… yo, yo sólo he hecho lo correcto, he hecho lo que me haz encomendado…
Destino: Pero no te has dignado a posar tu mirada a los hilos de tu vida que las arpías pueden cortar en el momento que ellas deseen. Hija, mírate… haraposa, sucia, mal oliente, mal vivida. ¡No eres la misma desde aquél incidente!.
Mis ojos se cansan de verme, mi boca se cansa de predicar, mis manos de amar, mi alma de sentir, mi vida de andar por los caminos llenos de porquería. Me he cansado.
La tumba de los lamentos viene a cobrarme lo que nunca pagué: Seriedad. Señorita, enserio, dime la verdad: ¿No te cansas de ir caminando llena de porquería?. Piadosa eres hacia los que tú misma suerte van caminando, cansados algunos sin saber que lo están. Vas a darles agua de aliento y les mencionas las palabras que tú misma ni si quiera has tocado con tus manos: ¡Deja de ser santa!, ¡eres un diablo en su mundo y ángel en el nuestro!.
Vete al espejo, renuncia a tu santidad y muéstrale al ser que te ama lo que eres: ¡Un Diablo!, deja de ser santa, deja de ser mentirosa, dile la verdad y vierte en su cabeza el agua pura que merece. Dile que eres un diablo en este mundo y que eres un ángel en el otro. Dale a escoger, como si llevaras una canasta de frutas dulces, si quiere estar contigo en el mundo de los diablos guardianes, esos que piden permiso para hacerte daño, o si quiere marcharse gustoso de haber conocido a una verdadera y estúpida santa. Espera lo que sus labios, que tanto se te antojan, susurrarán: que te abandone como la fruta podrida o que te ame a pesar de que eres un diablo guardián.
Soy la soñadora que tanto ama la vida, soy la soñadora que hace los muertos resuciten de la nada. Hago que las mujeres se frustren por sus deseos fallidos: Con mi flecha he traspasado sus deseos, pero no he sido yo, ha sido mi posesión ante el Destino. Soy la que he aprendido de mi ángel y, al igual que yo, somos diablos guardianes en este mundo y ángeles en el otro. Ese mundo que nadie entiende, que los que no embonamos estamos allí, arraigados.
Algunos pensamos que la soledad es la compañía perfecta, otros que la soledad es cosa mental y otros como yo, la Soledad es la vieja amiga de toda mi vida, que estaré días con ella, que no habrá otra persona más que ella para charlar. La soledad es mi vieja amiga, la de siempre, la que me martiriza y me ama. En ese mundo de “arraigados” vivimos los que pensamos que la soledad es el suspiro de las mañanas, tardes y noches. Los que nos amamos y los que creemos en las heridas y locuras.
Yo soy “La tumba de los lamentos”, yo soy la que despierta a los muertos. Soy el ángel que se va del mundo de los “catalogadores de diablos guardianes”. ¿Te he despertado?, ¿Te he levantado de tu letargo, de tu ayuna y de tu fiel vida?. Mi vida lo siento, pero recuerda que soy: La tumba de los lamentos.
Ahora camino, como Destino me dijo, con la canasta de frutas a decirle la verdad que se esconde en mis ropas y se avergüenza, con la cara inexpresiva, con la mirada fija e infinita, partida y hecha harapos. Bañada ahora en mierda voy a decirle que le amo y que me perdone, pero que así soy: Diablo guardián de todo lo que sientes por mí, porque la vida que ahora escoges ahora la tienes que manejar tú. No me sigas, síguete a ti. No me veas cuando exploto en mierda, explota tú en un lugar con discreción.
¿No tienes miedo a lo desconocido?, yo no. Yo a lo que le tengo miedo es a dar un paso en falso, a quedarme en el pánico y no avanzar, a eso le tengo miedo. A no plantar mi huella en el lugar correcto o ni si quiera hacerlo.
Los cantos se hallan en eco, el eco que hace que tu piel se evapore de sudor, tus labios se hacen polvo, secos están. La vida se detiene y corta y profunda es.
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